Casos COFECE: Análisis de la concentración entre Soriana y Comercial Mexicana

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En años recientes, el mercado de establecimientos comerciales de tipo tiendas de autoservicios ha mostrado tasas de crecimiento que contrastan con aquellas de los establecimientos tradicionales.[1] Detrás de esto se encuentra la preferencia de los consumidores de recurrir a las grandes tiendas dada la variedad de productos disponibles, los servicios adicionales que ofrecen y las distintas modalidades de pago aceptadas por estas tiendas.

Pese a las preferencias del consumidor, la instalación de nuevas tiendas enfrenta ciertas barreras, y con intención de crecer o lograr una mayor eficiencia, las empresas pueden optar por la fusión o adquisición de otras. Este proceso es conocido como concentración en materia de competencia económica.

Un ejemplo reciente de una concentración en el mercado de tiendas de autoservicio es el de Soriana y Comercial Mexicana. En 2015, Soriana notificó a la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) su intención de adquirir 159 tiendas propiedad de Comercial Mexicana, distribuidas en 87 municipios del país.

Una concentración debe contar con el aval de la Comisión Federal de Competencia Económica (COFECE) si rebase ciertos umbrales en términos monetarios o de porcentaje de acciones acumuladas.[2] Lo anterior con el fin de garantizar que la concentración no disminuirá, dañará o impedirá la competencia y la libre concurrencia en el mercado en el cual se llevará a cabo.

El análisis que llevó a cabo la COFECE para autorizar la concentración incluyó la determinación del mercado relevante, los agentes participantes en dicho mercado, los productos y servicios implicados, y la dimensión geográfica del mercado en que se llevaría a cabo la fusión. También se analizó si la fusión otorgaría poder sustancial a Soriana que pudiera amenazar el proceso de competencia y libre concurrencia.

Luego del análisis, la COFECE determinó que el mercado relevante corresponde a aquel de tiendas con formato de bodegas, supermercados, hipermercados y mega mercados, todos agrupados bajo el acrónimo BSHM. El análisis descartó el segmento de clubes de precios y tiendas de conveniencia por considerar que no sustituyen a las tiendas de autoservicios. En cuanto a las tiendas de descuento y bodegas express, la COFECE descartó problemas de competencia debido a que se enfocan a patrones de consumo distintos a aquellos que presentan las BSHM.

En cuando a la dimensión geográfica, para determinar las áreas de influencia de las tiendas de autoservicio, la COFECE definió áreas circulares en torno a cada una de las tiendas de autoservicio que formaron parte de la transacción según las siguientes regiones:

  1. Zona Metropolitana y del Valle de México fue de 2.5 kilómetros;
  2. La zona metropolitana A[3] de 4.98 kilómetros;
  3. La zona metropolitana B[4] de 7.8 kilómetros;
  4. Resto del país fue de 18.6 kilómetros.

Como resultado del análisis, la COFECE determinó que la concentración, tal como había sido propuesta por Soriana, presentaba riesgos al proceso de competencia y libre concurrencia en 27 de 160 mercados en donde Soriana y la Comercial Mexicana coincidían. Algunos de estos riesgos eran:

  1. Probabilidad de aumento de capacidad para incrementar precios por parte de Soriana, debido a la acumulación de un elevado número de tiendas y la relación de presencia y conocimiento de los consumidores –lo que podría otorgar mayor lealtad a la marca.
  2. Ausencia de capacidad potencial de los competidores para contrarrestar el poder de mercado que Soriana acumularía, como resultado de una elevada participación de mercado en términos de piso de venta y valor de ventas.
  3. Barreras a la competencia para nuevos competidores, ya que, para ingresar en dicho mercado, éstos tendría que hacer frente a altos costos de inversión y lealtad a marcas pre existentes en el área por parte de los consumidores, generar una red eficiente de distribución y tramitar diversos permisos.

Para poder aceptar la concentración, la COFECE impuso una serie de condiciones a Soriana, con el fin de evitar daños a la competencia en los mercados en los que se presentaban los riesgos señalados arriba. Las condiciones implicaban básicamente un programa de desinversión que comprendía los siguientes aspectos:

  • Soriana se comprometería a no adquirir algunas tiendas en los mercados donde había posibles riesgos a la competencia.
  • Si éstas tiendas se incluían en la transacción, Soriana debía desincorporarlas mediante desinversión de activos para que siguieran operando al menos en las condiciones que existían en ese momento en el mercado.
  • Los adquirientes de las partes desincorporadas deberían ser independientes y autónomos del vendedor, y tener la capacidad y medios de mantenerse como un competidor viable y efectivo de Soriana.

Soriana y Comercial Pública anunciaron su decisión de llevar a cabo la fusión, aceptando las condiciones impuestas por la COFECE. De las tiendas sujetas a condiciones, 14 serían retenidas por Comercial Mexicana, y las  restantes serían compradas por Soriana para venderlas posteriormente.

Para consultar el análisis completo del caso, visita este link.

Puedes consultar la Resolución del Pleno de la COFECE sobre la concentración entre Soriana y Comercial Mexicana aquí.

Para conocer más sobre el análisis de concentraciones, consulta aquí la infografía de COFECE al respecto.

[1] Tiendas de abarrotes, mercados públicos y tianguis.

[2] Según lo establecido por el artículo 86 de la Ley Federal de Competencia Económica, la concentración deberá ser notificada cuando: i) el monto de la operación supere los mil 261 millones de pesos (dato aproximado calculado a salarios mínimos de 2015), ii) una empresa acumule el 35% de acciones y sus ventas  anuales sean mayores a mil 261 millones de pesos, o iii) se acumule en el territorio nacional más de 588  millones de pesos y participen en la operación dos o más empresas con ventas anuales mayores a 3 mil 364  millones de pesos.

[3] De acuerdo a la resolución del Pleno de la COFECE sobre la concentración, se consideran dentro de la Zona Metropolitana A los municipios cuya densidad poblacional por kilómetro cuadrado y/o su parque vehicular estuvieron por encima del promedio nacional. En estos municipios, los consumidores recorren menos distancias en un tiempo de traslado razonable.

[4] Se considera dentro de la Zona Metropolitana B a los municipios cuyo parque vehicular y densidad de población quedan por debajo del promedio nacional. En las tiendas ubicadas en esta zona, los consumidores enfrentan menor tráfico vehicular para acudir a una tienda.

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